Aspectos a considerar al realizar el mítico Camino de Santiago

Santiago de Compostela, adquiere renombre mundial a raíz del halo religioso que la envuelve, posterior al hallazgo (presumible) de los restos del Apóstol Santiago El Mayor. Y es a partir de ello, que año tras año, se congregan numerosos grupos de personas, que desean recorrer esta ciudad.

Ahora bien, el Camino de Santiago, que se trata de un recorrido religioso, o peregrinación de gran escala, comprende en realidad varios caminos distribuidos entre dos países, España y Francia. En Francia, abarca las llamadas textualmente “Rutas francesas del Camino” y el “Camino de Santiago Francés”, declarados también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en los 90”.

En el tramo que corresponde a España, lo conforman  Camino Primitivo, el Camino Costero, el Camino vasco-riojano y el Camino de Liébana y por supuesto, el Camino de Santiago de Compostela.

Destacando, que si bien todos los anteriores caminos tienen como meta común el camino de Santiago, el único que le toma como punto de partida es el Camino al Finisterre (el antiguo ‘fin del mundo’). Por demás, resulta muy útil establecer algunas consideraciones generales al respecto.

Haciendo camino

El Camino a Santiago, por lo general y de forma tradicional se realiza a pie, sin embargo en los últimos tiempos, se ha popularizado realizar dicha peregrinación a caballo o en bicicleta.

Si se opta por la bicicleta, además de pedalear con insistencia, se debe considerar que el camino original sufrirá algunas variaciones, relativas a los desvíos, necesarios pues la ruta original está diseñada para paso peatonal. Del resto, las consideraciones más importantes son aquellas relativas al vestuario para hacer el recorrido en par de ruedas.

Ahora bien, si se desea realizar el recorrido a caballo, las medidas a considerar se incrementan. Por ejemplo, se debe contar con un caballo en buen estado de salud, con el reconocimiento veterinario, sus vacunas al día, alimentado e hidratado, además de entrenamiento en recorridos similares y con carga. Así mismo, con antelación se debe explorar el trayecto que se hará con el caballo, para acordar los sitios de pernocta para el mismo, y dejar en ellos el pienso para alimentarlo.

Aprovechando el clima

Las mejores temporadas del año, para realizar esta peregrinación son primavera y otoño, ya que se evitan las temperaturas extremas, que pudiesen generar agotamiento y dificultades en el viaje. Con respecto a la vestimenta para la realización del mismo, ésta dependerá de las condiciones climáticas reinantes y la modalidad en la cual se realizara el Camino de Santiago.

Lo que si nunca debe faltar, es una mochila que incluya todos los equipamientos necesarios para el trayecto, que incluyen esterilla o colcha para dormir, agua, comida, accesorios de aseo personal y documentación básica.

La Credencial

Para quienes realizan el peregrinaje, con la intención de obtener al final del trayecto, el certificado que acredita tal logro de la meta, conocida como la “Compostela”, deben Partir al recorrido con la credencial de peregrino, expedida por su diócesis de origen, la cual además debe ir sellada por todos los albergueros de la ruta.

La Compostela

Como mencionaba anteriormente, se trata del certificado que se obtiene, al terminar el camino con fines o motivaciones religiosas.

Paso a paso se llega a Santiago

Las etapas, para recorrer el tramo en cuestión, no están prediseñadas, ya que depende más de la distribución de alojamiento y comida. Sin embargo, lo recomendable es hacer 20 o 25 km diarios a pie, o 50 km a bicicleta.

Entrenamiento

Este peregrinaje, supone un esfuerzo físico, que requiere de preparación previa, condiciones físicas adecuadas, y contar con una buena alimentación e hidratación. Además de ello, es necesario procurar por un buen y reparador descanso nocturno.